
WASHINGTON — El Departamento de Seguridad Nacional dijo que está más que duplicando el “bono de salida” para que las personas que entraron a los Estados Unidos se autodeporten.
La cantidad subió de $1,000 a $2,600 para quienes utilicen la aplicación de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés) para salir del país.
Al hacer el proceso en la aplicación se le provee el viaje gratuito, se le perdona la multa por no salir y se le otorga un bono de $2,600 para “facilitar el viaje de regreso a su país de origen u a otro país donde tenga estatus legal”.
Kristi Noem, la Secretaria de Seguridad Nacional, dijo que cerca de 2.2 millones de personas se han autodeportado voluntariamente y alrededor de 100,000 utilizaron la aplicación el año pasado.
“Foraneos ilegales deben tomar ventaja de este regalo y autodeportarse porque si no lo hacen, los encontraremos, los arrestaremos y nunca regresarán”, dijo en el comunicado de prensa anunciando el incremento.
El incremento se debió a la “celebración de un año de esta administración”. El comunicado advierte que la oferta “quizá no dure mucho”.
El año pasado DHS dijo que hay un costo de $17,121 por arrestar, detener y deportar a alguien de Estados Unidos. El comunicado del miércoles dice que la cifra ahora es de $18,245.
Quienes salgan de manera voluntaria no requieren extensas negociaciones de gobierno a gobierno para que el país acepte de regreso a sus ciudadanos, el cual puede ser un beneficio mayor. Hay algunos países que no aceptan a sus ciudadanos que están siendo deportados de Estados Unidos por autoridades migratorias o hacen el proceso complicado.
Un estudio del 2011 realizado por Migration Policy Institute y European University Institute encontró que hay alrededor de 128 programas, a los que se hace referencia como programas de pago-por-irse, en todo el mundo.
No está claro si esos programas resultaron en que los migrantes que tomaron los pagos se quedaron en sus parises de origen y no trataron de emigrar de nuevo.
El incremento llega en un momento cuando los oficiales de inmigración andan por las calles de las ciudades con tácticas agresivas en Los Ángeles, Chicago y Minneapolis.
Oficiales armados y enmascarados se han visto quebrando cristales de autos, jalando a las personas de sus vehículos, correteando y tirando a otros al piso y jalándolos, imágenes que se ven una y otra vez en la televisión y otras pantallas.
